Un juez de Salta, Argentina, emitió una resolución judicial inédita al ordenar a un hombre pagar una pensión alimenticia para el perrito que compartía con su exesposa antes del divorcio. El fallo ha llamado la atención porque reconoce formalmente a las mascotas como seres sintientes y miembros del núcleo familiar, bajo el concepto de familias multiespecie.
El caso se originó después de que la mujer asumiera completamente el cuidado del perrito tras la separación. Ante el aumento de gastos relacionados con alimento, vacunas, medicamentos y atención veterinaria, decidió acudir a los tribunales para solicitar apoyo económico, argumentando que la manutención del animal afectaba su estabilidad financiera.
Tras analizar la situación, el tribunal concluyó que el animal debía ser considerado parte de la familia. Con base en ello, estableció que el demandado deberá contribuir económicamente para cubrir las necesidades del perro. La resolución también señala que el monto definitivo dependerá de los gastos de manutención y atención médica del can, así como de los ingresos económicos del hombre.
Además de la pensión, el juez ordenó un régimen de visitas obligatorio para preservar el vínculo afectivo con la mascota. Las autoridades señalaron que ambos integrantes de la expareja tienen responsabilidad sobre el bienestar del animal.
Esta decisión generó debate en redes sociales, pues mientras algunos usuarios celebraron el reconocimiento legal de las mascotas dentro de las familias, otros consideraron excesivo equiparar estos casos con la manutención de hijos humanos. El fallo, sin embargo, marca un precedente en la lucha por el reconocimiento de los derechos de los animales y la ampliación del concepto de familia, en un contexto donde el poder judicial comienza a responder a nuevas realidades sociales y a cuestionar los límites impuestos por el modelo tradicional de familia, históricamente funcional al capitalismo y a la propiedad privada.

