Las celebraciones que siguieron a la final del Mundial de fútbol entre Argentina y España, disputada el domingo 19 de julio de 2026, terminaron en tragedia y violencia en varias ciudades argentinas. A pesar de la derrota, miles de aficionados salieron a las calles para agradecer al seleccionado nacional por sus logros y despedir a Lionel Messi, el emblemático capitán que se retira de la selección. Sin embargo, los festejos dejaron al menos dos muertos, múltiples heridos y 12 detenidos en incidentes registrados principalmente en Buenos Aires, Rosario y Neuquén.
En Rosario, ciudad natal de Messi, una mujer de 45 años identificada como Érica Silvana M. perdió la vida tras caer de la caja de una camioneta en movimiento durante una caravana de celebración. La caída le provocó un traumatismo craneoencefálico que le causó la muerte en el acto. Este hecho refleja la precariedad y los riesgos que conllevan las manifestaciones masivas sin las medidas adecuadas de seguridad.
En la Patagonia, específicamente en Neuquén, un hombre falleció y otras tres personas resultaron gravemente heridas debido a la explosión de una bomba de estruendo durante las concentraciones posteriores al partido. La provincia prohíbe la fabricación, comercialización y uso de pirotecnia, lo que genera dudas sobre el origen del artefacto. La policía local informó que la detonación fue imprevista y que los heridos fueron trasladados a un hospital, mientras se abrió una investigación para esclarecer las circunstancias.
En la capital, Buenos Aires, la jornada también estuvo marcada por incidentes y emergencias médicas. Un hombre de 67 años murió por un paro cardiorrespiratorio mientras veía el partido en televisión. Además, cerca de veinte personas resultaron heridas en las inmediaciones del Obelisco, epicentro de las concentraciones. Entre ellas, un hombre de 47 años sufrió una luxofractura tras caer desde una altura aproximada de cuatro metros cerca de la avenida 9 de Julio. El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) atendió también lesiones leves por empujones y aplastamientos, así como intoxicaciones alcohólicas.
La tensión escaló cuando la policía intentó desalojar a los aficionados concentrados en el Obelisco. El operativo derivó en enfrentamientos con grupos que lanzaban botellas y otros objetos, mientras las fuerzas de seguridad respondían con balas de goma y gases lacrimógenos. Como resultado, 12 personas fueron detenidas durante estos incidentes.
En medio de este clima, la selección argentina tiene previsto arribar esta tarde al aeropuerto de Ezeiza, aunque sin la presencia de Messi, quien viajó desde Nueva York a Miami para reincorporarse a su club, Inter Miami, al igual que Rodrigo de Paul. La ausencia del capitán y la falta de anuncios oficiales por parte de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) sobre festejos oficiales han disminuido las expectativas de un feriado o celebración masiva, a pesar de que el presidente Javier Milei había anticipado la posibilidad de decretar un día libre para conmemorar el segundo lugar en el Mundial.
Estos hechos ponen en evidencia las contradicciones de una sociedad que, a pesar de la pasión por el fútbol y la identificación con sus ídolos, enfrenta problemas estructurales de seguridad, salud pública y orden social. La movilización popular, legítima en su expresión de afecto y orgullo nacional, se ve empañada por la violencia y la falta de garantías para el derecho a la celebración segura y pacífica. En este contexto, la planificación urbana y el fortalecimiento de servicios públicos, incluyendo sistemas de transporte accesibles y eficientes, son elementos clave para evitar

