La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este viernes 17 de julio que acudirá a la final de la Copa del Mundo 2026, que se disputará en Nueva York entre Argentina y España, tras recibir una invitación directa del expresidente estadounidense Donald Trump.
Durante una gira por Quintana Roo, la mandataria explicó que aceptó la invitación del exmandatario y adelantó que el sábado 18 de julio dará más detalles sobre su viaje a Estados Unidos. “Mañana voy a grabar un mensaje con más detalles. Ya apartamos los boletos”, señaló a los medios de comunicación.
Este anuncio contrasta con la decisión de Sheinbaum de no asistir al partido inaugural del Mundial 2026, celebrado el 12 de junio en el Estadio Ciudad de México, donde la Selección Mexicana enfrentó a Sudáfrica. En ese momento, la presidenta defendió su ausencia argumentando que su gobierno prefiere mantenerse cercano a la ciudadanía y cuestionó el elevado costo de los boletos, que alcanzaban hasta 120 mil pesos, inaccesibles para la mayoría de la población.
“Nosotros no necesitamos codearnos arriba”, afirmó Sheinbaum el 13 de junio, durante una conferencia de prensa, y recordó que, aunque recibió el boleto número 001 para el partido inaugural, decidió entregarlo a una joven aficionada al futbol que ganó un concurso organizado por el Gobierno Federal.
La postura de la presidenta refleja una crítica implícita a la exclusión social que generan los altos precios en eventos deportivos de gran magnitud, mientras que su próxima asistencia a la final en Nueva York abre un espacio para el diálogo internacional en un contexto donde el Mundial 2026 se celebra en tres países de Norteamérica.
Este evento deportivo, que históricamente ha sido escenario de tensiones entre la lógica comercial y el acceso popular, vuelve a poner en evidencia la necesidad de políticas públicas que garanticen la inclusión y el derecho colectivo al deporte y la cultura, especialmente en un país con profundas desigualdades económicas como México.

