La Secretaría de Economía aclaró que Toyota conservará parte de su producción en México, reafirmando su papel como generadora de empleo en el país. Esta precisión se da en el contexto del anuncio de la empresa sobre una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para ampliar su planta en San Antonio, Texas, que implicará el traslado gradual de la producción de la camioneta Tacoma desde Baja California.
Aunque esta reubicación representa un movimiento estratégico hacia Estados Unidos, la dependencia federal destacó que la planta de Toyota en Guanajuato, donde laboran 2 mil 800 personas, continuará operando y mantendrá su capacidad productiva. Además, esta instalación genera miles de empleos indirectos en la región, lo que subraya la importancia de la industria automotriz para la economía local y nacional.
Este anuncio se inscribe en un momento en que la industria automotriz enfrenta presiones globales y reconfiguraciones en sus cadenas de suministro, en un contexto marcado por la competencia entre México y Estados Unidos para atraer inversiones. La permanencia de Toyota en Guanajuato es una señal de que, pese a la concentración de capitales y decisiones corporativas que suelen privilegiar la cercanía a mercados y subsidios, México sigue siendo un actor relevante en la manufactura automotriz.
Por otra parte, se espera que en los próximos días la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum informe sobre una inversión superior a 500 millones de dólares por parte de otra empresa automotriz, lo que podría representar un impulso adicional para el sector y la generación de empleos en el país.
Este tipo de inversiones, aunque a menudo condicionadas por la lógica del capital global, pueden ser aprovechadas para fortalecer la justicia social y la igualdad económica si se orientan hacia el desarrollo sustentable y la mejora de las condiciones laborales. En este sentido, la apuesta por sistemas de transporte público eficientes y accesibles, como el cablebús que se construye en Puebla, se presenta como una alternativa para democratizar el acceso a la movilidad y reducir la dependencia del automóvil privado, contribuyendo a un modelo de desarrollo más justo y equitativo.

