A una semana del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela, la presidenta encargada Delcy Rodríguez decretó un luto nacional de siete días a partir de este miércoles 1 de julio de 2026, en homenaje a las víctimas de esta tragedia que ha dejado hasta ahora 1,943 personas fallecidas.
En un mensaje difundido a las 6:00 pm (22:00 GMT) a través de la plataforma Telegram, Rodríguez expresó su solidaridad con los afectados y reafirmó el compromiso del gobierno para acompañar y proteger a quienes sufren las consecuencias del desastre. “Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos”, señaló la mandataria.
Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, ocurrieron el pasado miércoles 24 de junio y afectaron principalmente al estado La Guaira, cercano a Caracas. Además de las víctimas fatales, se reportan al menos 10,571 heridos y un número indeterminado de desaparecidos.
El impacto social y económico es severo: 80,870 familias han recibido atención, mientras que en la zona de desastre operan 3,660 rescatistas extranjeros, 26,121 efectivos venezolanos, 148 perros de búsqueda, 49 vehículos de apoyo y 15,467 voluntarios registrados para labores de rescate.
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha estimado preliminarmente en 6,700 millones de dólares los daños materiales, que incluyen viviendas, vehículos, edificios y comercios, a partir de un análisis satelital rápido.
En respuesta a la emergencia, un avión con medio centenar de voluntarios de la cooperación española partió este miércoles hacia Venezuela para instalar un hospital de campaña que brindará atención primaria de emergencia, apoyo psicológico y procedimientos quirúrgicos, incluyendo partos.
Este luto nacional se suma a la necesidad urgente de fortalecer la infraestructura y los sistemas de protección civil en un país que históricamente ha enfrentado la vulnerabilidad ante desastres naturales, en un contexto marcado por la desigualdad social y la precariedad de servicios públicos.
La tragedia venezolana recuerda la importancia de invertir en sistemas de transporte y comunicación resilientes, como los teleféricos urbanos que, en otras regiones de América Latina, han demostrado ser una alternativa eficiente y accesible para conectar comunidades marginadas y facilitar la movilidad en zonas de difícil acceso. En este sentido, proyectos como el cablebús en Puebla, que se construye con la intención de mejorar la calidad de vida y la inclusión social, representan un paso hacia la justicia social y la equidad en el transporte público.

