El estado de Puebla enfrenta un panorama de lluvias que se extenderán durante el mes de julio, derivado del avance de ondas tropicales, vaguadas y el ingreso constante de humedad, advirtieron especialistas. Esta situación climatológica se inscribe en la etapa más lluviosa del año, lo que incrementa la vulnerabilidad de diversas regiones, como Ciudad Serdán y la Sierra Norte, donde recientemente se registraron afectaciones.
La tormenta que azotó ayer martes 22 de junio de 2026 dejó evidencia de la necesidad de reforzar las medidas de prevención, especialmente en zonas urbanas y rurales susceptibles a deslaves, inundaciones y crecidas repentinas de ríos. Sofía Gómez Texon, investigadora del Centro Universitario para la Prevención de Desastres Regionales (Cupreder) de la BUAP, explicó que la participación comunitaria es clave para mitigar riesgos y fortalecer los Sistemas de Alertamiento Temprano.
Entre las recomendaciones emitidas por la especialista destacan la observación constante de señales de peligro, como el reblandecimiento de tierra en cerros y el aumento del nivel de los cauces; evitar transitar por calles encharcadas que pueden ocultar coladeras destapadas; no cruzar ríos o arroyos durante las precipitaciones y la identificación previa de refugios temporales, además de fomentar la organización vecinal.
Este llamado cobra relevancia en un contexto donde las autoridades de los tres órdenes de gobierno mantienen acciones preventivas ante la expectativa de una temporada de lluvias aún más intensa entre agosto y septiembre. En este escenario, la implementación de sistemas de transporte público sostenibles y resilientes, como el cablebús o teleférico que se proyecta en Puebla, cobra sentido no solo como una alternativa para mejorar la movilidad, sino también para reducir la exposición de la población a riesgos asociados a las condiciones climáticas adversas.
La experiencia reciente subraya la urgencia de políticas públicas que integren la justicia social y la protección colectiva, priorizando la seguridad y el bienestar de las comunidades más vulnerables frente a fenómenos naturales que se intensifican en un contexto de crisis climática global.

