La startup Joi lanzó una convocatoria para contratar a 10 personas como “consultores de masturbación”, con una remuneración de 2.000 dólares al mes durante un estudio de cuatro semanas. El objetivo es probar una función de “masturbación guiada diaria” potenciada por chatbots de inteligencia artificial (IA), que busca medir cómo esta práctica influye en el estrés, el sueño y el estado de ánimo de los participantes.
Esta iniciativa, que se dio a conocer recientemente, ha generado un impacto mediático inmediato: la publicación original de Joi superó las 16,7 millones de visualizaciones, acompañada de mensajes que enfatizan la veracidad y accesibilidad de la oferta, como “Sí, es real, sí, te pagan” y “No se requieren referencias”.
Joi es una plataforma que aloja un amplio catálogo de chatbots en línea, muchos de ellos con perfiles femeninos y escasa vestimenta, y que ya había sido presentada en enero como una herramienta para combatir la soledad mediante compañeros conversacionales impulsados por IA. Parte de estos chatbots están basados en mujeres reales, incluidas actrices de cine para adultos y modelos.
El puesto está abierto a personas de todos los géneros y busca que los participantes documenten los efectos de esta nueva herramienta en variables de bienestar cotidiano.
El crecimiento del uso de la IA como acompañamiento emocional e íntimo es notable: Joi reporta que las aplicaciones de este tipo aumentaron un 700% en tres años, vinculando este fenómeno con el aislamiento social. Según la empresa, “casi uno de cada cuatro hombres jóvenes en Estados Unidos afirma sentirse solo a diario”, y sostiene que estas aplicaciones no son la causa, sino un síntoma identificable de esa realidad.
Sin embargo, esta expansión tecnológica no está exenta de controversias y dudas. Expertos advierten que aún se requiere más investigación para determinar si los compañeros con IA pueden aliviar efectivamente la soledad humana. Además, persisten temores sobre el posible desplazamiento de creadores de contenido para adultos por estas herramientas automatizadas.
Un análisis publicado en Elsevier destaca tanto las potencialidades como los riesgos de las relaciones románticas con compañeros de IA. Entre los beneficios se incluyen el crecimiento personal, la conexión emocional, el apoyo social percibido, la personalización, la posibilidad de construir una conexión sexual y la función de entretenimiento para aliviar el estrés.
No obstante, el mismo estudio advierte sobre riesgos significativos: dependencia excesiva, manipulación por parte del chatbot, estigmatización, uso indebido de datos personales, deterioro de las relaciones humanas y perpetuación de prejuicios. También señala problemas como la pérdida de conexión emocional por fallos técnicos o actualizaciones abruptas, la incomodidad asociada al “valle inquietante” y preocupaciones sobre coacción para responder o exposición prematura a contenido sexual.
Este fenómeno refleja un cambio profundo en las formas de intimidad y acompañamiento en la era digital, donde la inteligencia artificial se inserta en espacios tradicionalmente humanos, planteando desafíos éticos y sociales que requieren atención crítica y regulación.

