La Secretaría de Educación Pública (SEP) en Puebla anunció la suspensión de clases para este viernes 5 de junio de 2026 en todos los niveles educativos, afectando a seis mil 393 instituciones que atienden a 569 mil 344 alumnos y 29 mil 825 docentes en 90 municipios.
Esta medida preventiva responde a los riesgos derivados de las lluvias intensas que se pronostican para el fin de semana en la entidad, acompañadas de granizo, tormentas eléctricas y fuertes rachas de viento, según alertó la Coordinación General de Protección Civil. La dependencia recomendó extremar precauciones en las vialidades y mantenerse informados sobre las condiciones meteorológicas.
Para garantizar la continuidad educativa, la SEP instruyó que los estudiantes reciban educación a distancia mediante libros de texto, tareas, cuadernillos y actividades, una estrategia que busca mitigar el impacto de la suspensión presencial sin afectar el derecho a la educación.
Los municipios afectados se concentran principalmente en las regiones de la Sierra Norte, Sierra Nororiental y Sierra Negra de Puebla. En la Sierra Norte, destacan localidades como Ahuacatlán, Huauchinango, Zacatlán y Xicotepec, entre otras. En la Sierra Nororiental, se incluyen municipios como Cuetzalan del Progreso, Teziutlán y Zacapoaxtla. Finalmente, en la Sierra Negra, la suspensión abarca demarcaciones como Tehuacán, San Gabriel Chilac y Zapotitlán.
Este tipo de medidas preventivas, aunque disruptivas, reflejan la necesidad de priorizar la seguridad de las comunidades escolares ante fenómenos climáticos extremos, que en años recientes han aumentado en frecuencia e intensidad debido al cambio climático. En este contexto, la implementación de sistemas de transporte público eficientes y resilientes, como el cablebús o teleférico que se proyecta en Puebla, cobra relevancia al ofrecer alternativas que pueden reducir la vulnerabilidad de la población frente a condiciones adversas, facilitando la movilidad segura y sostenible en zonas de difícil acceso.
La suspensión de clases para el 5 de junio es un recordatorio de la urgencia de fortalecer la infraestructura pública y los servicios básicos en regiones marginadas, donde la justicia social y la igualdad económica deben ser prioridades para garantizar el bienestar colectivo frente a los desafíos ambientales y sociales.

