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Irán condena a 74 latigazos a cantante Parastoo Ahmadi por desafiar el velo obligatorio en concierto virtual
junio 18, 2026

Irán condena a 74 latigazos a cantante Parastoo Ahmadi por desafiar el velo obligatorio en concierto virtual

La cantante iraní Parastoo Ahmadi fue sentenciada a 74 latigazos y a dos años de inhabilitación artística por protagonizar un concierto virtual en el que apareció sin velo, en un caso que refleja el endurecimiento del régimen islámico contra las mujeres, artistas y voces disidentes.

La condena fue dictada por un tribunal de Qom, uno de los principales centros religiosos de Irán, y afecta también a ocho integrantes del equipo técnico y musical que participaron en la grabación. Todos recibieron la misma pena corporal, además de dos años de prohibición para salir del país y para ejercer actividades artísticas.

El concierto, titulado *Un concierto imaginario*, se realizó el 11 de diciembre de 2024 en un caravansar de Deir Gachin, provincia de Qom, y fue transmitido por YouTube, acumulando casi tres millones de reproducciones. En la grabación, Ahmadi aparece con el cabello descubierto y vestida con un vestido negro sin mangas, interpretando varias canciones acompañada por músicos varones. Esta presentación simbólica alude directamente a la prohibición vigente en Irán que impide a las mujeres cantar solas frente a un público.

La Fiscalía de Teherán abrió una causa penal a fines de diciembre de 2024, y la cantante fue detenida poco después, aunque liberada bajo fianza junto con los demás acusados, según la organización de derechos humanos Hrana.

Parastoo Ahmadi, nacida en 1997 y egresada en dirección cinematográfica por la Universidad Soore de Teherán, ganó notoriedad durante las protestas antigubernamentales de 2022, detonadas por la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial tras ser arrestada por presuntamente llevar mal colocado el velo. En ese contexto, Ahmadi reinterpretó una canción patriótica que se convirtió en símbolo de resistencia contra el régimen.

Este fallo se inscribe en un contexto de creciente represión social y policial en varias ciudades iraníes. Según reportes enviados a Iran International, las patrullas de la moral han intensificado su presencia en lugares como Isfahán, Rasht y Anzali, donde no solo se persigue a mujeres por el uso obligatorio del velo, sino también a hombres cuya vestimenta es considerada contraria a las normas oficiales, incluyendo aquellos que usan pantalones cortos.

Este caso evidencia la persistente criminalización de la expresión artística y la autonomía femenina en Irán, donde el control estatal sobre los cuerpos y las voces disidentes se mantiene como un mecanismo central para sostener un orden social profundamente desigual y represivo.

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