En un acto cargado de simbolismo político, jugadores de la selección argentina desplegaron una manta con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” tras vencer 2-1 a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, celebrado en el estadio de Atlanta. El mediocampista Giovani Lo Celso fue quien inicialmente mostró la manta blanca, que luego fue extendida por varios de sus compañeros ante la mirada de miles de espectadores.
Este gesto, que contraviene las normas de la FIFA que prohíben expresiones políticas en los encuentros deportivos, reaviva una vieja disputa histórica entre ambos países. Las Islas Malvinas, bajo control británico, son reclamadas por Argentina desde hace décadas, un conflicto que derivó en la guerra de 1982, donde murieron 649 soldados argentinos y 255 británicos.
La tensión entre Argentina e Inglaterra no solo se limita a la política, sino que también se ha trasladado al terreno deportivo, con enfrentamientos memorables en Copas del Mundo, como los cuartos de final de 1986, donde Diego Maradona marcó dos goles icónicos: el de la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”.
Ahora, tras asegurar su pase a la final del torneo, la Albiceleste buscará su cuarto título mundial enfrentando a España, en un partido que promete ser tan intenso dentro como fuera del campo. Este episodio en Atlanta no solo refleja la persistencia de un reclamo histórico, sino también cómo el deporte puede convertirse en un escenario para la expresión de identidades y reivindicaciones nacionales.

