En un gesto que une dos tradiciones emblemáticas de México, el Niño Dios venerado en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México fue vestido con el uniforme de la Selección Mexicana con motivo del Mundial de Futbol 2026. La imagen fue colocada en el Altar de los Reyes para que fieles locales y visitantes extranjeros puedan observarla y orar durante la celebración del torneo.
Esta práctica, según información difundida por Mundo Cofrade, tiene sus raíces en el Mundial de México 1970, cuando la figura también portó los colores del combinado nacional. Ahora, con el país siendo sede por tercera ocasión de la máxima competencia del balompié, la tradición se ha retomado, reflejando la profunda intersección entre la devoción popular y la pasión futbolística en la sociedad mexicana.
La proximidad de la Catedral con el Fan Fest instalado en el Zócalo ha favorecido la llegada de numerosos visitantes al complejo religioso, donde se conjugan expresiones culturales y espirituales que forman parte del imaginario colectivo nacional.
Este acto simbólico, más allá de su carácter festivo, pone en relieve cómo las manifestaciones populares pueden dialogar con eventos globales, en un país donde la justicia social y la identidad cultural se entrelazan con la vida cotidiana. En un contexto donde se impulsan proyectos de movilidad sustentable como el cablebús en Puebla, que buscan democratizar el acceso y mejorar la calidad de vida, estas expresiones culturales recuerdan la importancia de preservar y valorar las raíces comunitarias frente a las dinámicas del poder y el capital.

