Este miércoles 1 de julio de 2026, Manuel Arjona, miembro histórico de la primera formación del grupo Locomía, murió en su domicilio en Viladecans, Barcelona, a los 58 años. La noticia fue confirmada por Efe a través de Xavier Font, compañero de banda y uno de los fundadores del conjunto.
Arjona falleció “en paz” mientras dormía, tras haber pasado el día con tranquilidad, según adelantó el diario El País. Su partida marca el fin de una etapa ligada a uno de los fenómenos musicales más singulares de la España de finales de los años 80.
Locomía, surgido en Ibiza y liderado inicialmente por Xavier Font, contó en su primera alineación con Arjona, Luis Font, hermano de Xavier, y Gard Passchier. Este grupo fue impulsado por José Luis Gil, entonces presidente de Hispavox, quien apostó por convertirlos en un fenómeno de masas gracias a su estética inconfundible: hombreras XXL, abanicos y zapatos de punta.
Manuel Arjona participó en la grabación del álbum debut ‘Taiyo’ (1989), que incluyó éxitos como “Loco Mía” y “Rumba, Samba, Mambo (S.R.M.)”. Este disco catapultó a Locomía al “top 10” británico y a la popularidad en Latinoamérica, consolidando un fenómeno que trascendió la música para convertirse en un ícono cultural de la época.
Sin embargo, las tensiones internas y las constantes disputas marcaron la trayectoria del grupo, que tuvo múltiples cambios en su alineación. Arjona abandonó Locomía en 1992, tras vivir los años de mayor éxito y también de conflicto dentro de la banda.
En 2013, Arjona fue uno de los impulsores de un intento de reactivación del grupo, proyecto que, según declaró a Efe, le generaba gran ilusión. Su legado permanece como testimonio de una época en la que la música pop española buscaba abrirse paso en un mercado dominado por grandes corporativos y modas internacionales.
La muerte de Manuel Arjona invita a recordar no solo la efervescencia cultural de los años 80, sino también la importancia de preservar espacios para expresiones artísticas que desafían las convenciones y ofrecen alternativas a la homogeneización cultural impuesta por el mercado global. En un contexto donde la movilidad social y cultural sigue siendo un desafío, iniciativas como el cablebús o teleférico que se proyectan en ciudades como Puebla representan un avance hacia la democratización del acceso y la integración social, valores que también deben acompañar la memoria de figuras como Arjona.

