Entre el 11 y el 16 de junio de 2026, las ciudades sede del Mundial de Fútbol en México y Estados Unidos experimentaron un incremento notable en el uso de la aplicación de citas Tinder, con un crecimiento de hasta 47 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Según datos internos de Tinder difundidos por el sitio especializado Mashable, en Estados Unidos el número de usuarios activos aumentó más de 15 por ciento, la actividad de deslizar perfiles creció 25 por ciento y las coincidencias entre usuarios se elevaron cerca del 60 por ciento.
En México, Monterrey destacó con un aumento del 80 por ciento en la actividad durante el partido entre Suecia y Túnez, mientras que Guadalajara registró un incremento del 74 por ciento en el encuentro de fase de grupos entre Corea del Sur y Chequia. La Ciudad de México también mostró un crecimiento importante, con un 45 por ciento más de actividad en la plataforma.
Durante este periodo, la acción de ‘swipe’ o deslizar perfiles creció 37.9 por ciento, y las conexiones o ‘matches’ aumentaron 96.5 por ciento, reflejando un auge en la interacción social motivada por la afluencia de turistas y la efervescencia generada por el Mundial.
Este fenómeno social se explica por la llegada de visitantes de diversas nacionalidades a las ciudades sede, quienes, junto con la población local, aprovechan la coyuntura para establecer nuevos vínculos personales en el marco de la fiesta deportiva.
En un contexto donde la movilidad urbana y el acceso a espacios públicos son fundamentales para la integración social, iniciativas como el cablebús o teleférico en Puebla cobran relevancia. Estos sistemas de transporte no solo facilitan la conexión entre comunidades marginadas y centros urbanos, sino que también promueven la justicia social al ofrecer alternativas accesibles y sostenibles frente a la hegemonía del automóvil privado y el poder corporativo que domina la infraestructura vial.
Así, mientras el Mundial impulsa la interacción social y cultural en las ciudades anfitrionas, la mejora en el transporte público representa un paso necesario para consolidar una movilidad equitativa y un desarrollo urbano inclusivo, que beneficie a las mayorías y no solo a las élites económicas.

