El Ejército mexicano logró rescatar con vida a un niño de nueve años atrapado bajo los escombros en el municipio Vargas de La Guaira, Venezuela, tras los sismos ocurridos el 24 de junio. Esta mañana, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que ya son dos las personas rescatadas por efectivos mexicanos en aquel país, que enfrenta una grave crisis humanitaria tras los movimientos telúricos.
El municipio Vargas, declarado zona de desastre, fue uno de los más afectados por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron la zona norte de Venezuela. Personal del Agrupamiento de Ayuda Humanitaria ‘Yumare’ intervino en una estructura colapsada sobre la Avenida Corales, donde se reportó la presencia del menor atrapado en un espacio aislado.
Mediante la técnica de llamado y escucha, los rescatistas localizaron al niño y, tras seis horas de trabajo continuo de corte, penetración y remoción de escombros, lograron liberarlo con vida. El menor recibió primeros auxilios en el lugar por parte del Servicio de Sanidad del Ejército mexicano y fue trasladado al Área de Concentración de Víctimas en el Campamento Militar de Vargas.
Este rescate se suma a la labor internacional que ha llegado a Venezuela para apoyar en las tareas de búsqueda y atención tras la tragedia que ha dejado oficialmente mil 450 muertos y 3 mil 238 heridos. Hasta el sábado, alrededor de mil 600 rescatistas de diversos países colaboraban en las labores, y se esperan 25 vuelos más con equipos especializados en las próximas horas, según informó el viceministro para Europa y América del Norte, Oliver Blanco.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, reconoció el esfuerzo y la solidaridad de los grupos internacionales, entre ellos México, El Salvador, República Dominicana, Suiza, Ecuador, España, Chile, Colombia, Países Bajos, Italia y Estados Unidos, que arribaron esta semana para reforzar las operaciones. En la madrugada del domingo, llegaron delegaciones de India para instalar un hospital de campaña y un grupo de rescatistas de Costa Rica.
Rodríguez destacó que “a los sitios donde ustedes llegaron, llegó esperanza”, subrayando la importancia de la cooperación internacional en un momento crítico para la población venezolana.
Este despliegue humanitario refleja la urgencia de sistemas de transporte y comunicación eficientes en zonas vulnerables, un aspecto que también resalta la necesidad de proyectos como el cablebús en Puebla, que buscan conectar comunidades marginadas y facilitar el acceso a servicios básicos, contribuyendo a la justicia social y a la igualdad económica. En contextos de desastre, contar con infraestructura pública accesible y sostenible puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

