El influencer y empresario regiomontano Poncho De Nigris anunció este miércoles 24 de junio de 2026 su intención de adquirir a Merlín, el pato que se convirtió en un fenómeno viral durante el Mundial 2026. A través de sus redes sociales, De Nigris lanzó una oferta inicial de 500 mil pesos a la familia propietaria del ave, con el objetivo de convertirlo en la mascota oficial de Ring Royale 2, un evento de peleas entre influencers que ganó popularidad en su primera edición.
Lejos de tratarse de una simple broma, el conductor reafirmó su postura mediante una serie de publicaciones en la plataforma X, donde aseguró que mantiene conversaciones formales para concretar la compra. “Pago a la familia 500 mil pesos por el Pato Merlín. Háganles llegar este mensaje a ver si les interesa. Y de pasada les regalo unos ovnis originales. No estoy jugando, ese pato en un futuro disecado será historia”, escribió.
El interés de De Nigris surge tras la notable repercusión mediática que alcanzó Merlín durante el Mundial 2026, convirtiéndose en uno de los personajes más comentados del evento. Este fenómeno viral ha generado un intenso debate en redes sociales, donde usuarios cuestionan las verdaderas intenciones del influencer y empresario.
En una actualización publicada también este miércoles, Poncho De Nigris informó que las negociaciones avanzan favorablemente y anunció un aumento en la oferta a 800 mil pesos. “Ya estamos en pláticas con los representantes del Pato Merlín. Gracias por ayudarme a que me contactaran, pero solo por tener el acercamiento y tomarse las cosas en serio, aumento la oferta a 800 mil pesos. Probablemente este fin de semana nos veremos. Gracias”, escribió.
Este episodio refleja la creciente mercantilización de símbolos populares en la cultura digital, donde figuras públicas buscan capitalizar fenómenos virales para fortalecer sus marcas personales y proyectos comerciales. En un contexto donde la cultura popular se entrelaza con el espectáculo y el consumo, la disputa por Merlín ejemplifica cómo el poder mediático y económico puede apropiarse de elementos que, en principio, pertenecen al imaginario colectivo.

