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La familia Gómez reivindica la marca del pato Merlín, símbolo espontáneo del Mundial 2026
junio 24, 2026

La familia Gómez reivindica la marca del pato Merlín, símbolo espontáneo del Mundial 2026

El presidente del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), Vidal Llerenas, aclaró este miércoles 24 de junio de 2026 la controversia en torno a la propiedad de la marca del pato Merlín, figura que se ha convertido en un símbolo no oficial del Mundial de Futbol 2026. A través de su cuenta en X, Llerenas afirmó que “es un hecho público y notorio que el pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca”.

La disputa se originó tras la presentación de al menos cuatro solicitudes para registrar el nombre del ave, todas realizadas con apenas minutos de diferencia durante la noche del 17 de junio, cinco días antes de que Gómez acudiera personalmente al IMPI para reclamar el derecho sobre la marca.

La primera solicitud fue presentada a las 21:23 horas por Rosa María Hernández Flores, residente de Zapopan, Jalisco, quien registró el expediente 3643302 bajo la denominación “El Pato Merlín” para la clase 41, que protege servicios de entretenimiento, organización de espectáculos y producción de eventos. Minutos después, Hernández Flores presentó dos solicitudes adicionales: el expediente 3643303 para la clase 35, que abarca servicios de promoción, publicidad y marketing, y el expediente 3643304 para la clase 25, que corresponde a prendas de vestir como camisetas, gorras y chaquetas. Los tres expedientes fueron gestionados por el apoderado Carlos Alfonso Alvarado Butanda, con domicilio en la colonia Santa María la Ribera, Ciudad de México.

En la misma noche, a las 21:38 horas, David Sides Fuentes, de Mérida, Yucatán, presentó el expediente 3643308 con la denominación “El Pato Merlín, El Pato de la Suerte”, solicitando la clase 35, que incluye desde publicidad y campañas políticas hasta gestión empresarial de artistas y deportistas, incubadoras de negocios y marketing de influenciadores.

El 22 de junio, tras reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum en Palacio Nacional, Carla Ivette Gómez acudió al IMPI para presentar su propia solicitud. La mandataria capitalina expresó su apoyo a Gómez, señalando que “no es justo que alguien más quiera registrar al pato como una marca”. Gómez aseguró no haber tenido contratiempos en ventanilla para realizar el trámite.

Este episodio pone en evidencia las tensiones que pueden surgir en torno a símbolos populares y la propiedad intelectual, en un contexto donde la apropiación corporativa de imágenes y marcas puede despojar a sus creadores originales. La defensa de la familia Gómez por el pato Merlín se inscribe en una lucha más amplia por el reconocimiento y la justicia en la propiedad cultural, un tema que cobra relevancia en eventos globales como el Mundial 2026, donde la mercantilización puede opacar las expresiones genuinas de la sociedad.

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