El cantante mexicano Peso Pluma, conocido por su éxito en el género de corridos tumbados, ha vuelto a acaparar la atención pública tras confirmar su separación de Kenia Os, con quien mantuvo una relación de más de un año. A pocos días de cumplir 27 años, el próximo 15 de junio, el artista se hizo de un exclusivo Ferrari Purosangue, valorado entre 10 y 15 millones de pesos, como un regalo adelantado de cumpleaños.
La compra fue dada a conocer por Eurocaroc, una concesionaria europea especializada en automóviles de lujo personalizados, que compartió en sus redes sociales una fotografía del momento en que entregaron el vehículo al cantante. En el mensaje se lee: “Feliz cumpleaños y felicitaciones a nuestro amigo Peso Pluma. ¡Disfruta de tu nueva Purosangue!”, confirmando la exclusividad de esta SUV de alta gama.
Este modelo cuenta con el paquete Venuum, una personalización que incluye componentes de fibra de carbono, y está equipado con un motor V12 que desarrolla 725 caballos de fuerza. El vehículo acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en 3.3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 330 km/h. Además, su tracción total 4×4 le permite circular por terrenos variados, una ventaja frente a otros deportivos de su colección que no cuentan con esta capacidad.
Peso Pluma, aficionado declarado de la marca italiana del Cavallino Rampante, cumple así un sueño personal con esta adquisición, que llega en un momento de cambios en su vida personal y profesional. Su ascenso en la industria musical global ha sido meteórico, y esta compra refleja no solo su éxito económico, sino también una forma de reafirmar su identidad y estilo de vida en medio de la atención mediática que sigue generando.
Este episodio se suma a la narrativa contemporánea de artistas jóvenes que, en un contexto de desigualdad económica y concentración del poder corporativo, logran posicionarse y acceder a símbolos de lujo que tradicionalmente han sido inaccesibles para amplias mayorías. Sin embargo, también invita a reflexionar sobre las contradicciones del sistema capitalista que permite estas exhibiciones de riqueza en un país donde persisten profundas brechas sociales.

