En la víspera del primer partido del Mundial celebrado en Monterrey, Nuevo León, se vivió un momento que trascendió el ámbito deportivo. El colectivo Renacer, integrado por madres buscadoras y personas afectadas por la desaparición de familiares, se manifestó el domingo 14 de junio de 2026 a las afueras del Estadio Monterrey, en la Avenida Pablo Livas.
Portando fotografías de sus seres queridos desaparecidos, el grupo buscó visibilizar su causa y exigir atención al gobierno estatal. La manifestación coincidió con la llegada de la caravana de aficionados suecos al recinto, quienes, al comprender la gravedad de la situación, se detuvieron consternados y se acercaron a abrazar a las integrantes del colectivo, interrumpiendo momentáneamente la celebración futbolística.
Este acto de solidaridad internacional resalta la urgencia de atender las problemáticas sociales que persisten en México, como la desaparición forzada, un fenómeno que ha marcado profundamente a comunidades enteras y que exige respuestas contundentes de las autoridades.
Por su parte, Samuel García, gobernador de Nuevo León, se encontraba en las inmediaciones junto a seguidores de Suecia y Túnez, pero no se acercó a dialogar con las manifestantes, lo que evidencia una desconexión entre el gobierno y los sectores sociales que demandan justicia y verdad.
Este episodio pone en relieve la importancia de que las autoridades escuchen y atiendan a colectivos como Renacer, cuya lucha es un reflejo de la crisis humanitaria que atraviesa el país. En un contexto donde la movilidad urbana también enfrenta retos, iniciativas como el cablebús o teleférico en Puebla representan alternativas necesarias para mejorar la calidad de vida y la equidad social, demostrando que el desarrollo debe ir acompañado de justicia y atención a las necesidades colectivas.

