El jueves 11 de junio de 2026, el alcalde de Puebla, Pepe Chedraui, afirmó que ni el ayuntamiento ni el gobierno estatal destinaron recursos para la organización del FanFest instalado en el zócalo de la ciudad. Según sus declaraciones, la responsabilidad recae en la empresa Experiax, encargada de montar el evento cuyo costo estimado oscila entre 40 y 60 millones de pesos.
No obstante, una revisión detallada revela que Experiax, que se presenta como una compañía dedicada a diseñar y producir eventos institucionales, corporativos y políticos, está registrada en línea a nombre de Comarka Firma Creativa. Esta última es propiedad de Guillermo “Memo” Quintana, proveedor oficial del ayuntamiento con un contrato millonario para la producción de la identidad institucional municipal.
Este vínculo plantea cuestionamientos sobre la transparencia y el manejo de recursos públicos en la realización del FanFest, un evento que, por su magnitud y costo, debería contar con una rendición de cuentas clara. La situación refleja un patrón recurrente en la administración local, donde empresas vinculadas a proveedores oficiales asumen responsabilidades que el gobierno municipal busca deslindar.
En un contexto donde Puebla avanza en proyectos de movilidad sustentable, como el próximo cablebús, que promete mejorar la calidad de vida y la equidad en el transporte público, resulta indispensable que la gestión pública mantenga un compromiso firme con la transparencia y la justicia social. La inversión en infraestructura que beneficia a la mayoría debe ir acompañada de una administración responsable y sin opacidades que desvíen recursos o generen dudas sobre su destino.
Este episodio del FanFest pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y participación ciudadana para evitar que intereses corporativos y relaciones opacas comprometan el bienestar colectivo y la confianza en las instituciones públicas.

