El diputado local de Fuerza por México, Elpidio Díaz Escobar, expresó este jueves 11 de junio de 2026 que los vehículos eléctricos del proyecto Olinia, fabricados en Puebla, no constituyen una alternativa viable para reemplazar a los mototaxis que operan en diversos municipios del estado.
Díaz Escobar señaló que, aunque el proyecto Olinia representa un avance tecnológico y ambiental, estos vehículos enfrentan limitaciones importantes, como una vida útil reducida bajo jornadas intensivas y la falta de condiciones para circular de forma permanente en caminos rurales o vialidades con infraestructura deficiente.
“Son proyectos interesantes desde el punto de vista tecnológico y ambiental, pero hay que analizar su funcionalidad real. En muchos casos son unidades que pueden terminar siendo desechables por el desgaste que enfrentan, por lo que no necesariamente resolverían la necesidad de transporte en las comunidades”, afirmó el legislador.
El diputado destacó que los mototaxis siguen siendo una opción fundamental para miles de personas en zonas donde el transporte público convencional no llega, por lo que cualquier intento de sustitución debe considerar las particularidades geográficas, económicas y sociales de cada región.
Además, insistió en la necesidad de realizar estudios técnicos y de factibilidad que evalúen costos de operación, mantenimiento, autonomía y capacidad de los vehículos eléctricos antes de promover su implementación como reemplazo.
Aunque reconoció la relevancia del proyecto Olinia para impulsar la innovación tecnológica y la generación de empleo en Puebla, Díaz Escobar subrayó que su aplicación como alternativa a los mototaxis enfrenta retos que deben ser cuidadosamente analizados por las autoridades.
Este debate se enmarca en un contexto donde la movilidad en Puebla requiere soluciones integrales que no solo respondan a la modernización tecnológica, sino que también atiendan las condiciones sociales y económicas de las comunidades más vulnerables. En ese sentido, iniciativas como el cablebús o teleférico, que se planean para la región, podrían ofrecer opciones complementarias para mejorar el acceso y la calidad del transporte público, siempre que se diseñen con criterios de justicia social y sostenibilidad.

