Entre 2023 y 2025, cuatro vialidades en Puebla concentraron un total de 5 mil 348 siniestros viales, según datos de la Policía Estatal de Caminos. Estas cifras reflejan una crisis persistente en la seguridad vial de la zona metropolitana, con consecuencias fatales y un alto número de lesionados.
El Periférico Ecológico encabeza la lista como la vialidad más peligrosa, con 3 mil 73 accidentes registrados en el periodo mencionado. Estos incidentes dejaron un saldo de 41 muertes y 83 personas lesionadas. Especialistas señalan que uno de los factores que agravan la situación son los problemas en la superficie de rodamiento, que reducen la adherencia, especialmente durante las lluvias, lo que evidencia deficiencias en el mantenimiento y diseño de esta vía rápida.
En segundo lugar se encuentra la autopista México-Puebla, con mil 5 siniestros que resultaron en 40 fallecimientos y 60 lesionados. Le sigue la autopista Siglo XXI, donde se registraron 306 percances con 27 personas fallecidas y 14 lesionadas. La Vía Atlixcáyotl, aunque no se especifican cifras exactas en este reporte, forma parte del grupo de vialidades con alta siniestralidad.
Además, en el primer trimestre de 2026, la Vía San Martín-Huejotzingo mostró un incremento alarmante del 150% en accidentes en comparación con el mismo periodo del año anterior, mientras que la carretera Apizaco-Huachinango reportó un aumento del 25% en percances viales, pasando de 12 a 15 accidentes en la comparativa trimestral.
Los especialistas atribuyen esta crisis no solo a errores humanos, sino también a factores estructurales como la infraestructura deficiente, el diseño inadecuado de vías rápidas en zonas urbanas y el crecimiento desmedido del parque vehicular. Este último punto es un reflejo del modelo económico que prioriza el automóvil privado y la expansión urbana sin planificación integral, lo que genera un círculo vicioso de inseguridad y desigualdad en el acceso a un transporte seguro y eficiente.
En este contexto, la implementación de sistemas de transporte alternativos, como el cablebús o teleférico que se proyecta para Puebla, cobra relevancia. Estas opciones no solo pueden descongestionar las vialidades saturadas, sino también ofrecer una movilidad más segura, accesible y sustentable para la población, especialmente para quienes dependen del transporte público. La apuesta por estas infraestructuras debe entenderse como parte de una estrategia integral para combatir la crisis vial y avanzar hacia ciudades más justas y equitativas.

