La reciente encuesta realizada por la Facultad de Mercadotecnia de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) respecto al proyecto Cablebús en la capital poblana ha generado un amplio debate mediático y social. Los titulares, que afirman que “57.4% rechaza el Cablebús”, han sido replicados sin matices en diversos espacios informativos. Sin embargo, un análisis detallado del estudio revela severas limitaciones en su representatividad y en la transparencia de su metodología.
De acuerdo con la información oficial de la propia UPRESS, el estudio se basó en mil 590 encuestas y 127 entrevistas a profundidad realizadas entre marzo y abril de 2026. Cuando se compara esta cifra con la población de la Zona Metropolitana de Puebla-Tlaxcala —que, según el Censo de 2020, supera los 3.1 millones de habitantes—, se observa que la muestra representa apenas el 0.05% del total. Incluso restringiendo el universo al municipio de Puebla (alrededor de 1.7 millones de habitantes), la muestra equivale a apenas el 0.09%.
Las dudas sobre la precisión de los datos aumentan ante la disparidad en los reportes: mientras UPRESS habla de mil 590 cuestionarios, otros medios reportan que sólo se aplicaron mil 276 entrevistas. Estas inconsistencias, lejos de abonar a la credibilidad del estudio, abren cuestionamientos legítimos sobre el rigor con el que se condujo el levantamiento.
Aún más relevante es el reconocimiento explícito de que se trata de un estudio “exploratorio y no probabilístico”, es decir, los participantes no fueron seleccionados por métodos de muestreo aleatorio estadísticamente representativos. En consecuencia, los resultados no pueden extrapolarse con precisión a la población total, pues no existe certeza de que el perfil de los encuestados refleje la diversidad social, económica y geográfica de la ciudad.
La encuesta fue aplicada tanto de manera presencial como digital en más de 260 colonias; sin embargo, no se ha transparentado cuántas entrevistas corresponden a cada modalidad. Este dato es fundamental, ya que la aplicación digital suele sesgar la muestra hacia sectores con mayor acceso a internet y niveles más altos de politización en redes sociales, lo cual puede distorsionar la percepción real del conjunto social.
El contexto en el que se realizó el estudio también debe ser analizado con detenimiento. El Cablebús ha estado en el centro de la polémica local, enfrentando protestas ambientales, campañas digitales y una fuerte polarización mediática. En este escenario, cualquier ejercicio de opinión pública puede ser influido por coyunturas temporales, intereses políticos y narrativas dominantes.
La disputa sobre el sentido mayoritario de la opinión pública se refleja en la existencia de otros estudios con resultados opuestos. Por ejemplo, una encuesta del Centro de Investigaciones Sobre Opinión Pública de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (CISO BUAP), difundida en marzo, reportó que el 64% de los ciudadanos tenía una percepción positiva del Cablebús y reconocía beneficios en materia de movilidad y conectividad. Esta divergencia evidencia que no existe una postura unívoca en la sociedad poblana, sino una disputa activa en torno a la interpretación del proyecto.
Expertos en opinión pública advierten que la credibilidad de una encuesta no depende únicamente del tamaño de la muestra, sino de factores como el diseño metodológico, el margen de error, la distribución territorial y la transparencia de los datos. Hasta el momento, la UPAEP no ha publicado el documento técnico completo ni la base de datos, lo que limita la capacidad de escrutinio independiente y reproduce una cultura de opacidad en el manejo

