La Casa de la Moneda de Estados Unidos inició la producción de una moneda conmemorativa de un dólar que lleva el rostro del expresidente Donald Trump, como parte de las celebraciones por el 250º aniversario de la independencia del país, informó el Departamento del Tesoro el miércoles 15 de julio de 2026.
Este lanzamiento se produce en un contexto inédito, pues la ley federal prohíbe la representación de presidentes vivos en monedas oficiales. Sin embargo, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien tiene facultades para autorizar la acuñación en circunstancias especiales, avaló la emisión de esta pieza.
El diseño final, que será puesto en circulación en otoño, difiere en algunos aspectos del aprobado a principios de este año por la Comisión de Bellas Artes, cuyos miembros fueron nombrados durante la administración Trump. Entre las modificaciones destaca que la moneda no está fabricada en oro, sino que posee un acabado dorado, y que la imagen del expresidente ya no lo muestra inclinado hacia adelante apoyándose en sus puños, como en la versión original. El Departamento del Tesoro no aclaró las razones de estos cambios.
En el anverso de la moneda se observa a Trump con traje y corbata, una expresión severa y la palabra “Liberty” en la parte superior, junto con las fechas 1776-2026 en la parte inferior. En el centro figura la frase “In God We Trust”. El reverso mantiene la iconografía tradicional del águila calva, símbolo nacional, con las inscripciones “United States of America” y la frase latina “E Pluribus Unum”, que significa “De muchos, uno”.
Scott Bessent destacó en una publicación en la red social X que la moneda busca “honrar el legado perdurable de la libertad y ser un símbolo duradero de patriotismo”, y que con la imagen de Trump se celebra “la fortaleza de los valores estadounidenses y la promesa de una nación dedicada a preservar la libertad para todos”.
Por su parte, Trump declaró el miércoles 15 de julio a Fox Business Network que la decisión de poner su rostro en una moneda es “muy inusual, pero me sentí honrado” y calificó la pieza como “muy linda”.
Este episodio se suma a una serie de acciones del expresidente por dejar su marca en el registro histórico, como el cambio de nombre del Instituto de la Paz, el Centro Kennedy y una nueva clase de buques de guerra. La emisión de esta moneda, sin embargo, ha generado críticas por su carácter excepcional y por la aparente instrumentalización del aparato estatal para fines personales, en un país donde la justicia social y la igualdad económica siguen siendo temas pendientes.
En un momento en que la discusión sobre símbolos nacionales y memoria histórica se intensifica, esta moneda representa un nuevo capítulo en la compleja relación entre poder, imagen y legitimidad en Estados Unidos.

