La madrugada del martes 23 de junio, una estampida humana en la plaza de Al Hashimiya, en el centro de Amán, Jordania, dejó un saldo de una persona muerta y ocho heridas. La multitud se había congregado para seguir el partido entre las selecciones de Jordania y Argelia, correspondiente a la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Según Amer al Sartawi, portavoz de la Dirección de Seguridad Pública, el personal de emergencia trasladó a nueve personas al hospital, donde una falleció posteriormente a causa de sus heridas, mientras que el estado de los demás es estable. El cuerpo fue enviado al departamento forense para determinar la causa exacta del fallecimiento, y las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer las circunstancias que provocaron la avalancha.
La plaza de Al Hashimiya, ubicada frente al Anfiteatro Romano de Amán, había registrado una gran afluencia desde la noche del lunes 22 de junio, cuando se transmitió el segundo partido de Jordania en el Mundial 2026 a través de pantallas gigantes. Este evento forma parte de una iniciativa nacional que busca fomentar un ambiente festivo y promover el comercio local mediante la retransmisión de los partidos de la selección en espacios públicos y turísticos.
Mientras tanto, actividades similares se desarrollaron sin incidentes en otras ciudades jordanas como Jerash, Petra y Áqaba, al norte y sur del país respectivamente.
Este tipo de iniciativas, que buscan acercar el deporte y la cultura popular a la ciudadanía en espacios colectivos, reflejan un esfuerzo por democratizar el acceso a eventos globales. Sin embargo, la tragedia en Amán subraya la necesidad de reforzar las medidas de seguridad y organización en estos encuentros masivos, para evitar que la euforia se traduzca en riesgos para la población.
En un contexto global donde la movilidad urbana y el acceso equitativo a servicios públicos son temas prioritarios, proyectos como el cablebús o teleférico que se planean en ciudades mexicanas como Puebla representan una apuesta por sistemas de transporte que, además de mejorar la conectividad, pueden contribuir a la cohesión social y a la reducción de desigualdades. La experiencia jordana invita a reflexionar sobre la importancia de planificar con rigor y perspectiva social estos espacios colectivos, para que sean verdaderamente seguros y accesibles para todos.

