En redes sociales circula una imagen que simula una nota informativa, atribuida a un sello de parodia llamado “MeJornada”, en la que se asegura que colectivos de madres buscadoras se disfrazaron de botargas de pato con camisetas de la Selección Mexicana para lograr una audiencia en Palacio Nacional. El encabezado señala: “Madres buscadoras se disfrazan de ‘Pato Merlín’ para ver si así las recibe Sheinbaum en Palacio”. Sin embargo, esta información es completamente falsa.
La fotografía que acompaña la publicación no corresponde a madres buscadoras de personas desaparecidas, sino a una activación o parodia derivada del fenómeno viral del “Pato Merlín”. Este pato doméstico, propiedad de una familia de comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México, se ha convertido en un símbolo popular entre la afición mexicana. Las botargas en la imagen reproducen fielmente el atuendo con el que el pato Merlín se hizo famoso, mientras que las fichas de búsqueda que sostienen fueron añadidas digitalmente o forman parte de una protesta satírica que aprovecha el fenómeno.
El origen de esta sátira se encuentra en el contraste político que generó la invitación formal que la presidenta Claudia Sheinbaum hizo a los dueños del Pato Merlín para presentarlo en Palacio Nacional durante una conferencia matutina. La mandataria calificó al pato como un “simbolito de nuestra cultura”, lo que desató una ola de indignación y debate en redes sociales y medios de comunicación. Activistas y defensores de derechos humanos señalaron la rapidez con la que se abrió la puerta del Ejecutivo Federal a un animal viral, en contraste con la histórica negativa y los obstáculos que enfrentan las madres buscadoras para ser recibidas en audiencia directa.
Cabe destacar que las manifestaciones reales de estos colectivos no incluyen disfraces ni botargas. Sus protestas en las inmediaciones de Palacio Nacional se caracterizan por actos solemnes y pacíficos, como la colocación de vallas con fotografías de sus hijos desaparecidos, misas, plantones y consignas, además de símbolos como zapatos vacíos frente al recinto.
Esta sátira digital, aunque refleja un descontento legítimo sobre las prioridades del gobierno en materia de atención ciudadana, no debe confundirse con hechos reales. La lucha de las madres buscadoras continúa siendo una demanda urgente y legítima que requiere respuestas concretas y respeto institucional, no caricaturas ni burlas.

