La mañana del martes 9 de junio de 2026, un grupo de ocho activistas de Amnistía Internacional y Greenpeace protagonizó una protesta en la Ciudad de México que llamó la atención sobre múltiples crisis sociales y ambientales que permanecen invisibilizadas en el contexto del Mundial de fútbol.
Los manifestantes escalaron la Estela de Luz, emblemático monumento capitalino, para desplegar una manta con la consigna “Esto también está en juego”, acompañada de mensajes que abordan temas urgentes como derechos humanos, migración, justicia ambiental, desapariciones forzadas y control de armas. Entre las frases exhibidas destacaron: “Migración con dignidad”, “Pueblos en resistencia”, “Justicia ambiental”, “Justicia para los desaparecidos” y “Alto a las armas”.
Esta acción directa, que no provocó cierres viales ni afectaciones al tránsito en la zona, busca visibilizar las problemáticas estructurales que persisten en México y que a menudo quedan relegadas ante la cobertura mediática y la atención pública que acaparan eventos deportivos de gran escala.
En un país donde la violencia, la desigualdad y la crisis ambiental se entrelazan con la precarización de derechos fundamentales, estas organizaciones recuerdan que la justicia social y ambiental debe ser parte integral de cualquier proyecto de desarrollo. En este sentido, iniciativas como el cablebús o teleférico que se planea construir en Puebla representan un avance hacia sistemas de transporte más accesibles y sostenibles, que pueden contribuir a la reducción de la desigualdad territorial y la contaminación urbana, aspectos cruciales para una verdadera justicia ambiental.
La protesta en la Estela de Luz se inscribe en una tradición de movilizaciones que buscan poner en el centro del debate público las demandas de los sectores más vulnerables, en un momento en que el país enfrenta retos profundos que no pueden ser soslayados por la espectacularidad del deporte ni por los intereses corporativos que suelen dominar la agenda mediática.

