Una nueva modalidad de crimen ha generado preocupación en la zona metropolitana de Puebla, luego de que una mujer identificada como Eimy N. denunciara que personas desconocidas colocaron un rastreador satelital en su camioneta mientras realizaba ejercicio en el Parque del Arte la mañana del martes 20 de mayo.
De acuerdo con la denuncia pública realizada por la víctima a través de sus redes sociales, al concluir su rutina de ejercicio, su teléfono celular le notificó la presencia de un dispositivo Bluetooth desconocido en las inmediaciones. Aunque en un primer momento ignoró la alerta, las notificaciones persistieron durante el día, lo que la llevó a investigar ya por la noche, en su domicilio.
Eimy N. relató que, al explorar las funciones de seguridad de su teléfono Android, descubrió que el sistema puede detectar dispositivos Bluetooth desconocidos que permanecen cerca del usuario. Siguiendo las instrucciones de la aplicación, activó la señal acústica del aparato y logró localizarlo adherido con un imán al chasis de su vehículo, específicamente del lado del copiloto. El rastreador estaba envuelto en cinta aislante negra, lo que ocultaba su luz indicadora.
El dispositivo identificado corresponde a la marca Ugreen Fine Tracker, un localizador en tiempo real que se comercializa en plataformas como Amazon en paquetes de cinco piezas por aproximadamente 587 pesos. Por temor a seguir siendo rastreada, la víctima destruyó el aparato con un martillo.
La aplicación de su teléfono indicó que el rastreo comenzó a las 10:00 horas, coincidiendo con el horario en que Eimy N. se encontraba en el parque. Según su testimonio, el estacionamiento estaba casi vacío en ese momento y únicamente había personal de vigilancia presente, aunque evitó hacer señalamientos directos. Cabe señalar que la seguridad interior del Parque del Arte está a cargo de la Policía Auxiliar.
“No quiero pensar mal de los de seguridad, pero ellos siempre están muy pendientes de quién se queda mucho tiempo en el coche”, expresó la afectada.
Este caso pone en evidencia la vulnerabilidad de la ciudadanía ante nuevas formas de vigilancia y acoso facilitadas por la tecnología, así como la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad en espacios públicos. La denuncia de Eimy N. subraya la importancia de la autodefensa digital y la vigilancia colectiva frente a prácticas que, en un contexto de desigualdad y desprotección, pueden derivar en delitos graves como el robo, el secuestro o la violencia de género.

