La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, negó categóricamente que el exmandatario estadounidense Donald Trump se refiera a ella cuando afirma que México está gobernado por el narcotráfico. Durante su habitual conferencia matutina, Sheinbaum explicó que, en las conversaciones telefónicas sostenidas con Trump, incluidas las más recientes, nunca ha recibido directamente ese tipo de señalamientos.
Sheinbaum detalló que, si bien Trump ha hecho declaraciones públicas en las que acusa a gobiernos mexicanos de estar cooptados por el crimen organizado, en ningún momento ha dirigido tales palabras hacia ella en sus diálogos personales. “El presidente Trump lo ha dicho, pero cada vez que hablamos no me lo dice a mí. Ha dicho en México hay gobiernos de narcos, pero no se refiere a la presidenta”, puntualizó.
La mandataria subrayó que, cada vez que surge el tema, responde con firmeza defendiendo la soberanía y dignidad del país. “Siempre le he dicho, ‘no es cierto, presidente Trump, en México gobierna el pueblo de México’”, afirmó. En la llamada que sostuvieron el pasado viernes, los temas principales giraron en torno a la relación bilateral, la cooperación en materia de seguridad nacional, así como la reciente visita del director de Seguridad Nacional de Estados Unidos y la llamada “zar fronteriza”.
Desde su regreso a la política estadounidense, Trump ha intensificado la retórica en torno al narcotráfico y la supuesta debilidad institucional de México. El pasado 8 de mayo, reiteró sus acusaciones al señalar: “Tenemos un problema porque los cárteles gobiernan México y nadie más”. Estas afirmaciones han sido utilizadas históricamente para justificar políticas de seguridad fronteriza más agresivas y para ejercer presión sobre el gobierno mexicano en materia de combate al crimen organizado.
La narrativa de Trump sobre el narco-gobierno mexicano se inscribe en una larga historia de tensiones diplomáticas y discursos estigmatizantes que, lejos de promover una cooperación efectiva, terminan reforzando prejuicios y justificando la injerencia. En este contexto, la postura de Sheinbaum busca reafirmar el principio de autodeterminación y el derecho del pueblo mexicano a decidir sobre su destino, sin que se le impongan etiquetas desde el extranjero.
El señalamiento de Trump no es menor: forma parte de una estrategia política que intenta asociar la problemática del narcotráfico con la incapacidad de los gobiernos progresistas de la región para garantizar seguridad y gobernabilidad. Sin embargo, la presidenta Sheinbaum ha insistido en que la solución pasa por fortalecer las instituciones, invertir en justicia social y reducir la desigualdad, en lugar de caer en narrativas simplistas que sólo benefician a quienes buscan mantener el statu quo y la hegemonía corporativa a ambos lados de la frontera.

