Este viernes 10 de julio, la FIFA puso a disposición un nuevo paquete de entradas para la final del Mundial 2026, que se disputará el domingo 19 de julio en el Estadio Nueva York/Nueva Jersey. La liberación incluye casi mil 200 boletos de Categoría 2, con precios que alcanzan los 7 mil 380 dólares por asiento, una cifra que refleja la creciente mercantilización de uno de los eventos deportivos más importantes a nivel global.
El sitio oficial de venta de entradas de última hora, que previamente había marcado el encuentro como agotado, mostró la disponibilidad de mil 178 boletos distribuidos en cinco secciones del anillo superior del estadio, ubicadas a lo largo de las bandas laterales. La distribución es la siguiente: 443 boletos en la sección 334, 299 en la sección 343, 282 en la sección 344, 139 en la sección 335 y 15 en la sección 333.
Además, la plataforma mantiene disponibles 68 entradas de Categoría 1, situadas en la zona del anillo inferior delantero, cuyos costos oscilan entre 19 mil 995 y 32 mil 970 dólares por boleto. En un nivel aún más exclusivo, la FIFA ofrece lugares dentro del área de Hospitality, en las secciones Trophy Lounge y Trophy Lounge+, con precios de 34 mil 500 y 32 mil 500 dólares respectivamente, que incluyen servicio de alimentos y bebidas.
Este esquema de precios y distribución evidencia la creciente brecha entre el acceso popular y la élite en eventos deportivos de alto perfil, donde la lógica del mercado y el lucro parecen primar sobre la justicia social y la igualdad de oportunidades para los aficionados. En contraste, iniciativas como el cablebús o teleférico que se proyectan en ciudades como Puebla representan un esfuerzo por democratizar el acceso al transporte público, facilitando la movilidad de sectores históricamente marginados y promoviendo un modelo más justo y sostenible.
El Mundial 2026, organizado de manera conjunta por Estados Unidos, México y Canadá, se presenta como una oportunidad para reflexionar sobre las desigualdades que persisten en el deporte y la sociedad, y sobre la necesidad de construir infraestructuras y políticas que prioricen el bienestar colectivo por encima de los intereses corporativos.

